VÍDEOS ORCA-FILMS

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jueves, 10 de junio de 2010

RODAMOS A LA ORCAS (Filming orcas in the Strait of Gibraltar)

En el mes de mayo y junio hemos retomado los rodajes de nuestra película documental UltimATUN con los equipos de NEW ATLANTIS. Entre Barbate y Zahara de los Atunes, en el estrecho de Gibraltar, hemos podido por fin rodar a las orcas en superficie y bajo el agua en Alta Definición como nunca antes se había hecho en estas aguas. Estaban allí cazando a los atunes gigantes, y nosotros también. Con la inestimable ayuda de Mario Morcillo y Paco Gil, y los hombres y mujeres de La Isla de los Delfines y Turmares, así como nuestro buen amigo Juan Gómez Soto.
Acudimos con el operador de cámara Fernando Alarcón dispuestos a probarlo todo: dos cámaras de superficie, una carcasa submarina y una cámara garrote de HD que resultó ser un gran aliado. La luna estaba llena, la marea viva, y el viento paró. Las aguas de cabo Trafalgar se convirtieron en una piscina, y un grupo de 9 orcas decidieron dejarnos filmarlas. Estaban gordas de carne de atún, nadaban bajo el barco mostrándonos sus vientres arlequinados. David Alarcón de Circe, nos enseñó fotografías de cómo cazaban a un atún persiguiéndolo hasta la extenuación, nos narró cómo fueron testigo de ello. El atún agotado tras varias millas de ser perseguido por una hembra de orca, se refugió bajo su embarcación, rendido. La hembra lo mantuvo custodiado con su cabeza pero sin morderlo, hasta que llegó el gran macho, que venía rezagado porque iba acompañado de una cría. Entonces se lo comieron juntos, y el agua se llenó de grasa, sangre y victoria.

Mientras estuvimos allí rodando 5 atunes se metieron en el puerto de Barbate llevados por el pánico que les provocan las orcas, y se mantuvieron varios días dando vueltas a la vista de la gente, que buscaba la manera de atraparlos dado el altísimo valor de su carne. La Guardia Civil patrullaba el puerto para proteger a los atunes, que preferían correr ese riesgo antes que atreverse a salir allí fuera, donde las cazadoras blanquinegras les esperaban.
En la playa de Zahara, el cráneo descomunal de un atún, sin un ápice ya de carne, yacía mecido por las olas, como único testigo de una lucha de titanes que tiene lugar en estas aguas mucho antes de que los Homo sapiens llegaran aquí.

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